La tecnología ultrasónica permite remodelar los huesos nasales con gran precisión, logrando resultados más suaves, naturales y armónicos.
Actúa únicamente sobre las estructuras óseas, protegiendo los tejidos blandos, la piel y los cartílagos de posibles daños.
Provoca menos traumatismo en los tejidos, lo que reduce el dolor, la inflamación y la aparición de hematomas tras la cirugía.
El proceso de recuperación es más rápido, permitiendo volver antes a las actividades diarias con una menor inflamación y molestias.
La tecnología ultrasónica permite realizar cortes y pulidos de los huesos nasales con una gran precisión, logrando resultados más naturales y armoniosos.
El ultrasonido actúa únicamente sobre las estructuras óseas, evitando dañar los tejidos blandos y los vasos sanguíneos durante la cirugía.
La precisión de la técnica permite realizar rinoplastias con menos irregularidades y asimetrías, logrando resultados estéticos más equilibrados.
La técnica reduce la inflamación, la aparición de hematomas y el dolor, permitiendo una recuperación más rápida y una reincorporación más temprana a la vida diaria.
La diferencia principal es la precisión. En la rinoplastia ultrasónica tenemos un control total de la cantidad de hueso que limamos y por dónde lo cortamos. Cuando realizamos una rinoplastia primero tenemos que “limar” el exceso de hueso que existe y para esto, antes se utilizaban unas limas de diamante que, aunque precisas, dañaban los cartílagos del dorso de la nariz pudiendo generar irregularidades.
Por tanto, mediante el terminal específico de dorso nasal del piezotomo, solo limamos el dorso óseo, sin dañar los cartílagos y esto además lo realizamos micra a micra por lo que la precisión es absoluta.
Mientras que en la rinoplastia convencional se rompen los huesos mediante un cincel, técnica menos precisa que la que se consigue con el uso del piezotomo, cortando el hueso por donde queremos.