Se extrae una pequeña cantidad de grasa de zonas como el abdomen, los flancos o los muslos mediante una técnica suave y segura.
La grasa extraída se purifica y se prepara cuidadosamente para obtener un tejido de alta calidad, listo para su reinyección.
Mediante finas cánulas, la grasa se introduce en las zonas que han perdido volumen, como los pómulos, el contorno de ojos o la mandíbula.
Tras el procedimiento, el paciente puede retomar progresivamente sus actividades habituales mientras el tejido se adapta de forma natural. Los resultados finales se aprecian entre los 3 y 4 meses.
Es normal que aparezca una ligera inflamación o pequeños hematomas en la zona tratada durante los primeros días, que desaparecerán gradualmente.
Algunos pacientes pueden sentir una leve sensibilidad en la zona tratada, que generalmente se controla fácilmente siguiendo las indicaciones médicas.
Los resultados mejoran con el paso del tiempo. El resultado definitivo del lipofilling suele apreciarse entre 3 y 4 meses, cuando el tejido se ha integrado completamente.